viernes, 30 de octubre de 1998

Ética, libertad y corrupción en el proceso político peruano 50-90


Este breve ensayo es un intento de aplicar la filosofía al análisis y superación de uno de los males endémicos que nos corroe, la corrupción. Y en el proceso de investigar este fenómeno dejamos las puertas abiertas para algo que entenderíamos como la impostergable necesidad de una ética y libertad de la esperanza.

Esta postura, aplicar la filosofía al análisis y superación de los problemas que nos aquejan, parte del rechazo al reduccionismo intelectualista en la filosofía que quiere que ésta sea mera apostilla de lo que los clásicos de la filosofía dijeron, quisieron decir o diciendo no dijeron. La imperiosa necesidad de ofrecer análisis de los problemas socio-espirituales de la patria nos obligan a llevar a la práctica la filosofía y nos exime de transitar el camino que denunciamos y al que renunciamos.

 

domingo, 25 de octubre de 1998

Ética y sentido de la vida


El sentido de la vida es el principal problema de la ética, esta es una idea sostenida por el Dr. Juan Abugatas [prof. de filosofía de la Universidad de San Marcos y de la de Lima] que comparto. En efecto, darle sentido a la vida es un tema crucial en la medida que direcciona el comportamiento de las personas...

Si enfrentamos la necesidad de explicarnos el sentido de la vida es porque en la práctica el sentido de la vida de carácter cristiano y liberal moderado se han visto severamente minados. Minamiento de valores que llevará una buena cantidad de años reestructurar. De esta manera se han abierto las puertas para un acentuamiento de la crisis en nuestra cultura, herida que ni el eventual retorno del liberalismo moderado podrá quizá curar.

Sobre este fondo dramático de nuestra vida social es que me plantearé reflexiones más específicas sobre el sentido de la vida. Un intento de sistematización. Es claro para nosotros que el proceso de demolición valorativa y ética efectuado por el liberalismo extremista ha minado las éticas competidoras, y sobre estos escombros es que se pueden construir nuevas posibilidades éticas, en la medida que no se acepta la vigente, es decir los valores del liberalismo extremista.

Grosso modo partiremos de otra idea para efectuar nuestra reflexión, y es la idea que el ser humano, el único ontológicamente responsable de lo que hace y no hace, tiene que asumirse autónomo de manera radical y que aquí y solo aquí cabe la realización plena de su ser. Finalmente propondremos que el sentido de la vida no existe en tanto que es una aspiración ideal que nunca llega a plasmarse concretamente.