viernes, 15 de mayo de 1998

Lugar de la conciencia humana en la teoría de la evolución de Charles Darwin


La idea que aquí me propongo fundamentar quiere ser clara y sencilla, a saber: la teoría de la evolución de Ch. Darwin, y en ella el lugar de la conciencia humana, implica el problema de la relación mente - cuerpo. Esto abre una visión más objetiva del hombre y, a su vez, aclara su horizonte ontológico cara al futuro.

El tema de la evolución es bastante amplio, aquí hemos procurado restringir la teoría de la evolución Ch. Darwin al proceso específico de lo humano. Esta teoría abre las puertas a un nuevo paradigma, contrario al divinista, que es profundizado actualmente desde el punto de vista de la neurociencia. Tanto en la época de Darwin como en la actual la teoría de la evolución no se pretende una teoría explicalo-todo. Darwin mismo entrevió la limitación de su teoría al aplicarlo a la sociedad. No es errado pensar que los seguidores de Darwin, en algún grado, hayan proyectado esta falsa imagen de su teoría, teoría explicalo-todo, con el consiguiente rechazo de algunos pensadores destacados, F. Nietzsche por ejemplo. Otro punto es el que pasamos a ver sobre la teoría de la evolución de Ch. Darwin.

Como queda explicado en el material presente la teoría de la evolución pretende explicar algo distinto a la idea incorrecta de que la evolución debe dar cuenta de los mecanismo y operaciones mentales específicos del ser humano.No es este el problema que se plantea el inglés. La parte II del presente trabajo ubica el problema.

Hemos dejado de lado un importante y muy actual problema, concierne a nuestra capacidad de intervenir en la evolución gracias a los avances de algunas importantes ciencias, la principal la genética. La razón nos parece simple: los resultados sobre el genoma humano no son completos. Detrás de los resultados de este proyecto se vislumbra el problema siguiente: cuál es la incidencia de lo genético sobre lo social, y así como existe una teoría matemática que explica el proceso de lo genético para las especies, quizá se necesite una teoría matemática apropiada para aplicarlo a la relación entre genética y sociedad. El problema de modificar a voluntad el proceso de la evolución resulta un problema fascinante en este horizonte.